Una de mis pocas frases que mejor definen a Córdoba, la ciudad de los califas, es que no tenemos mucho de nada  pero tenemos todo lo que necesitamos.

Hoy como todos los días fui a trabajar un día más, ya que el servicio veterinario es uno de pocos esenciales que están en marcha, pues bien, este maldito virus y estado de alarma me ha hecho ver a mi ciudad como JAMÁS  la había visto, las calles estaban cien por cien en silencio, el tiempo era oscuro, las nubes amenazaban lluvia y viento y mi corazón se esta poniendo triste por cada calle por la que pasaba.

Si miraba al frente no había coches, si miraba a un lado solo me encontraba locales cerrados y sin perspectivas de abrir, pero es que si miraba al otro lado, lo único que había, eran letreros de locales en alquiler o venta.

Me quedo pensando si seremos capaces de remontar económicamente esta situación, yo soy de los que piensan siempre que el vaso hay que verlo medio lleno  SIEMPRE, pero esta vez, con la llegada de los comercios online, la gente aprendiendo a comprar por ellos y servicios logísticos funcionando a la perfección, me pregunto, qué será de los pequeños comercios y familias que viven de ellos, en serio que no es broma, solo pienso en cómo pagarán sus facturas estas personas.

Internet siempre ha estado ahí y hemos convivido con ella, pero creo que ahora la vida nos ha puesto firmes y queda reinventarse, como decía Darwin en su teoría evolutiva, solo sobrevive el más fuerte, una pena, porque todo el mundo no está preparado mental ni psicológicamente, para soportar una envestida de este nivel.

Os dejo las fotos que han hecho que mi corazón se arrugue:

 

 

 

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